Quieren Cazar a Malvina

Un festival de monólogos es interrumpido por el escándalo de una mujer que reclama salir a escena. La mujer entra con lo que parece ser sus elementos de trabajo, viste llamativamente e irradia confianza y seguridad. Repentinamente saca de un libro una botella de aguardiente, atribuyendo ser estímulo “para  darle ánimo”. En el transcurso que su complicidad con el público comienza a ser más amena, da a entender que viene preparada para hacer el monólogo: La voz humana, de Jean Cocteau. En repetidas ocasiones se prepara para representarlo, pero algún recuerdo hace que se desvíe de él. Con el tiempo los tragos comienzan a ser más amargos, y junto con ellos, los recuerdos de su niñez y el paso por la universidad comienzan a llenar de nubes grises el panorama. Asaltan de vez en cuando sus mejores momentos, las decisiones tomadas y el primer amor.